Me pasa



De tiempo para acá, las ideas interesantes me llegan cuando estoy cagando. Es  triste, pero si. Pareciera contradictorio que mientras tiro la basura allí sentadito como esperando sentencia, imaginarios llegan de algún rincón a iluminar mi cerebro. Ni lápiz y mucho menos papel (excepto el que está a la mano para perfumar la hendidura) llevo a la mano como precaución por si algo ocurre. Quién en su santo juicio puede escribir el poema perfecto, la frase clave, el inicio de un cuento de veras chingón si te encuentras atorado entre retortijones de barriga dice mi abuela, pujidos y aromas exóticos de gastronomía hogareña.

Me dan ganas de salir corriendo para anotar la iluminación divina, pero estamos de acuerdo que esos minutitos son sagrados para cualquier esfínter acongojado; dejando de lado lo ridículo que me vería trastabillando todo pelado hacia mi recámara. No, no se debe sacrificar dichos rituales pues resultan ser un insulto a la digestión. Todo a su  debido tiempo, me digo. Por lo tanto, intento retener las ideas lo mejor que puedo, pero  ¡pluf! me rindo al motivo por el cual estoy sentado y todo resulta ser un verdadero desastre.

Me pongo a pensar en cuantas frases he perdido en aquellos menesteres, cuantas buenas intenciones por redactar, por hacer del pensamiento algo permanente en el papel se me han escapado, tal vez sean disparates para denotar que escribir de vez en cuando no es una pérdida absurda de tiempo o en el peor de los casos me reconforta imaginar que son simples ideas sin trascendencia alguna por la forma y el lugar en que se generan. Ideas de caño.

Y es cuando salgo del baño que una nebulosa se apodera de mi, no hay nada que haga revertir tal efecto. Todo es borroso, la magia se  pierde bajo el sombrero, todo queda sin aparente sentido, sin hilación, en pausa. Ni hablar, mañana otra cagadita traerá de vuelta a las musas o de plano me hago a la idea de que las  próximas visitas al trono serán mi confidente hacia el olvido...

Yellow


Caminas por la calle pasadas las ocho de la noche y te encuentras de frente un globo trastabillando de aquí para allá simulando uno de esos días en los que te has puesto hasta la madre de briago ronroneando sin rumbo aparente. Lo tomas entre tus manos, es de un amarillo huevocanariocalabazadebebé y recuerdas -entonces- aquellos días en los que tus jefes te compraban uno cuando ibas al parque o cuando escuchabas entre alharacas de las fiestas familiares el pitido del "globero" atravesando la cuadra.

Entre el gentío un niño viene en dirección tuya con los ojos a punto del llanto, se detiene, te observa arremangándose el moco salado que baja hacia su boca. Sonríes, obsequiándole su extravío en pretérito, mientras tu mente se aloja en la infancia y sientes que algo va cambiando en tí como cuando agitabas el cordón que pendía de aquellos globos que golpeabas una y otra vez en repetidas ocasiones hasta el infinito. Te intriga, será que aquella sensación hace mucho que la has perdido o será que ya no estás en la primaria y que en la vida las cosas no son tan simples o ya no es tan fácil para tí notarlas.

Te toma la mano y como letra de cambio te regala un dulce, asientes con la mirada. Sale disparado, se pierde. Prosigues tu camino, encueras el dulce y te lo llevas a la boca. Vuelves la vista, lo observas a la distancia sin pizca de congoja, recapitulas el instante pues el reflejo del charco te dice que ya no eres el mismo...

Diálogo de estación...


RN: Al ceeeentro chingada maaadre!! nos'tan viendo
RN: No dejan salir ni entrar, ya ni la chiiiingan
RN: Parecen animales, jálenle al ceeeentro chingada maaaadre!
CC: Ya bájele ruuuuuca...
RN: A la chingaaaaaada piiiinches chamacos
RN: Pinche gente "tercercultista", no hay educación
RN: Como pinches animaaaaaales en la puerta, en el centro caben hasta treiiiiiinta cabrones
CC: Yaaaaaaaa ruca, lo que le hace falta es un levantón de patas pa'que le bajen la neura...

RN (ruca neurótica)
CC (chamacos castrosos)

Deshoras



¿Por qué tenemos que quedarnos todos tan solos? Pensé. ¿Qué necesidad hay? Hay tantísimas personas en éste mundo que esperan, todas y cada una de ellas, algo de los demás, y que, no obstante, se aíslan tanto las unas de las otras. ¿Para qué? ¿Se nutre acaso el planeta de la soledad de los seres humanos para seguir rotando?
H.M.

Nota:
Coloco el par de artefactos como ventosas en las orejas, me pierdo en la oscuridad silenciosa de la habitación. Tomo conciencia, respiro profundo, me concentro. Inhalar/exhalar actividad imperceptible en el ser humano, la cual, nos va modificando a cada paso. Recurro a los latidos del corazón. ¿Alguna vez has escuchado detenidamente los latidos de tu corazón?. Me refugio en las pulsaciones que el baumanómetro sensorial marca. Respiro. Todo es quietud. Las exhalaciones se confunden con cada golpe en el pecho, algo así como una melodía del más allá. Es maravilloso el sonido de sabernos vivos. Descubro mi sentir, oscilo en mis adentros. Latiendo, latiendo. Así te exploro, así te encuentro, así llego hasta ti.

Diálogo de ruptura

- No es tanto que ya no sepamos
- Sí, sobre todo eso, no encontrar
- Pero acaso lo hemos buscado desde el día en que
- Tal vez no, y sin embrago cada mañana que
- Puro engaño, llega el momento en que uno se mira como
- Quién sabe, yo todavía
- No basta con quererlo, si además no hay la prueba de
- Ves, de nada vale esa seguridad que
- Cierto, ahora cada uno exige una evidencia frente a
- Como si besarse fuera firmar un descargo, como si mirarse
- Debajo de la ropa ya no espera esa piel que
- No es lo peor, pienso a veces; hay lo otro, las palabras cuando
- O el silencio, que entonces valía como
- Sabíamos abrir la ventana apenas
- Y esa manera de dar vuelta la almohada buscando
- Como un lenguaje de perfumes húmedos que
- Gritas y gritabas mientras yo
- Caíamos en una misma enceguesida avalancha hasta
- Yo esperaba escuchar eso que siempre
- Y jugar a dormirse ente nudos de sábanas y a veces
- Si habremos insultado entre caricias el despertador que
- Pero era dulce levantarse y competir por la
- Y el primero, empapado, dueño de la toalla seca
- El café y las tostadas, la lista de las compras, y eso
- Todo sigue lo mismo, se diría que
- Exactamente igual, sólo que en vez
- Como querer contar un sueño que después de
- Pasar el lápiz sobre una silueta, repetir de memoria algo tan
- Sabiendo al mismo tiempo cómo
- Oh si, pero esperando casi un encuentro con
- Un poco de más mermelada y de
- Gracias, no tengo

Julio Cortázar

Técnica 3, tabacos, vales, roles, tecnicidad noventera...



Pelos cebosos, bocas con leche, zapatos cafés, vómitos matinales de lunes, anfibios antropomórficos como directores educativos, crisis del 94... ¿cuál crisis?. Licras, tacos al pastor, tardes de taller, tiburonas, cojos, yeguas y sixtox calixtos maricotas por educadores. Madrazos en los tecajetes, tardes de B42, primeros contactos calenturientos, la mirada ardiente de cucaracho  sobre las féminas, burra tamalera, caballazos, tragar nisperos sin mesura en el receso, la flota de los burgers (imberbes sin remedio), calzoneadas con espejo en el zapato.

Personajes de leyenda, batallas míticas, parejas icónicas, himnos institucionales, temblores, cronometraje del tiempo empleado por garibola en subir las escaleras, rumores calientes de "docentes", uniforme de onda, prefectos neuróticos, artículos de ferretería animados (dígase la tachuela), maestros de la lucha en el papel de galenos escolares (dígase blue demon), don cosmopólitan y su perversión por marcelita de la piñata... claro, dulces de naolinco como letra de cambio de las salidas clandestinas, industria del vestido buac, maestro de taller de mecánica con apariencia lujuriosa y en cuya clase un alumno rindió tributo a "onán" para ser premiado con una reva porno.

Canastas fallidas desde el tercer piso, bandas legendarias: los miGas conocidos también como los infernales, LAS jinetes del apocalipsis (gripawoman), docentes yeguas, balonazos en las jetas, liderazgos sin sentido, prefectos bravucones (ebrios decadentes), patillas setenteras del director, ensayos de candidatas vistos por orificios, “bolitas” extremas (hasta 30 sobre un individuo), playeras de “bandas”: mi playera de Helloween , grabadoras de un millón de pilas en electrónica y pasillos, eructos que se escuchaban hasta las estrellas, cortes de hongo, expulsión el día de la foto de graduación, patines con gargajos, camisas de franela en las cintura, pantalones remendados con hilos verdes, perestroika, Pérez prado… madrazos en los desfiles, trompetazos en la espalda, taxistas al auxilio, secundaria en pantano, dedo con clavo, quince años etílicos y misericordiosos, polilla en la séptima, la muerte de Superman, la caída del murciélago, puuuuta madre...
 
Idea original: Marcelino Cajero
Aportes: Marcelino Cajero, Roberto Juanz, Fernando García y su servilleta...

De smog y surrealismo

Salí del hotel esa mañana, prendí la nicotina matinal acompañado de una taza de café. Observaba el ir y venir en las calles; la compañía del día anterior había dejado buen sabor de boca y ganas de repetir el asunto. Llego en un rato decía el mensaje de texto -no te preocupes, acá te espero, respondí-, joven otra taza de café por favor! ya vas gallo orita  la servimos. Arriba nublado con ciertos toques amarillentos en el cielo, una llovizna fina; abajo cientos de personas atravesando las calles mezcladas en un carnaval de celulares, trajes, parejas, los politicamente correctos, ruido en demasía, autos y más autos, espectaculares, un perro perdido y uno que otro espécimen otorgando el toque extravagante a la urbe -Qué locura de ciudad-. Di vuelta en la esquina, arreció el agua. Recordé que se encontraba la expo, atravesé la calle y pus vas, que entro de volada por una módica cantidad de pesitos. Hubiera estado de perlas tomar algunas imágenes pero nelson net me dijo la ñora de la entrada...



L'empire des lumiéres ( El imperio de las luces) fué una de las pinturas que más impacto mis pupilas, es realmente espectacular observarla tan de cerca (creo que estuve más de media hora contemplándola).