De tiempo para acá, las ideas interesantes me llegan cuando estoy cagando. Es triste, pero si. Pareciera contradictorio que mientras tiro la basura allí sentadito como esperando sentencia, imaginarios llegan de algún rincón a iluminar mi cerebro. Ni lápiz y mucho menos papel (excepto el que está a la mano para perfumar la hendidura) llevo a la mano como precaución por si algo ocurre. Quién en su santo juicio puede escribir el poema perfecto, la frase clave, el inicio de un cuento de veras chingón si te encuentras atorado entre retortijones de barriga dice mi abuela, pujidos y aromas exóticos de gastronomía hogareña.
Me dan ganas de salir corriendo para anotar la iluminación divina, pero estamos de acuerdo que esos minutitos son sagrados para cualquier esfínter acongojado; dejando de lado lo ridículo que me vería trastabillando todo pelado hacia mi recámara. No, no se debe sacrificar dichos rituales pues resultan ser un insulto a la digestión. Todo a su debido tiempo, me digo. Por lo tanto, intento retener las ideas lo mejor que puedo, pero ¡pluf! me rindo al motivo por el cual estoy sentado y todo resulta ser un verdadero desastre.
Me pongo a pensar en cuantas frases he perdido en aquellos menesteres, cuantas buenas intenciones por redactar, por hacer del pensamiento algo permanente en el papel se me han escapado, tal vez sean disparates para denotar que escribir de vez en cuando no es una pérdida absurda de tiempo o en el peor de los casos me reconforta imaginar que son simples ideas sin trascendencia alguna por la forma y el lugar en que se generan. Ideas de caño.
Y es cuando salgo del baño que una nebulosa se apodera de mi, no hay nada que haga revertir tal efecto. Todo es borroso, la magia se pierde bajo el sombrero, todo queda sin aparente sentido, sin hilación, en pausa. Ni hablar, mañana otra cagadita traerá de vuelta a las musas o de plano me hago a la idea de que las próximas visitas al trono serán mi confidente hacia el olvido...
Y es cuando salgo del baño que una nebulosa se apodera de mi, no hay nada que haga revertir tal efecto. Todo es borroso, la magia se pierde bajo el sombrero, todo queda sin aparente sentido, sin hilación, en pausa. Ni hablar, mañana otra cagadita traerá de vuelta a las musas o de plano me hago a la idea de que las próximas visitas al trono serán mi confidente hacia el olvido...



Personajes de leyenda, batallas míticas, parejas icónicas, himnos institucionales, temblores, cronometraje del tiempo empleado por garibola en subir las escaleras, rumores calientes de "docentes", uniforme de onda, prefectos neuróticos, artículos de ferretería animados (dígase la tachuela), maestros de la lucha en el papel de galenos escolares (dígase blue demon), don cosmopólitan y su perversión por marcelita de la piñata... claro, dulces de naolinco como letra de cambio de las salidas clandestinas, industria del vestido buac, maestro de taller de mecánica con apariencia lujuriosa y en cuya clase un alumno rindió tributo a "onán" para ser premiado con una reva porno.